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Consecuencias de una mala eliminación de grasas en una EDAR industrial
Las grasas y aceites son uno de los principales problemas en muchas aguas residuales industriales, especialmente en sectores como el alimentario, cárnico o lácteo. Aunque en ocasiones pasan desapercibidas en las primeras fases del tratamiento, su impacto sobre el funcionamiento de una EDAR puede ser muy importante si no se eliminan correctamente desde el inicio.
Cuando las grasas alcanzan etapas posteriores de la planta, comienzan a aparecer problemas operativos que afectan tanto al rendimiento del tratamiento como a los costes de explotación.
Por qué las grasas generan tantos problemas
A diferencia de otros contaminantes, las grasas tienden a acumularse y adherirse a superficies, conducciones y equipos. Además, dificultan el comportamiento normal de los procesos biológicos y favorecen la aparición de condiciones anaerobias.
Esto provoca que un problema aparentemente localizado termine afectando al conjunto de la instalación.
Problemas operativos más habituales
Uno de los efectos más comunes es la aparición de obstrucciones en tuberías, bombas y válvulas debido a la acumulación progresiva de grasa. Estas acumulaciones generan averías, aumentan las necesidades de mantenimiento y reducen la fiabilidad de la planta.
En los tratamientos biológicos, la presencia excesiva de grasas dificulta la transferencia de oxígeno y afecta directamente a la actividad bacteriana. Como consecuencia, el proceso pierde estabilidad y disminuye la eficiencia de depuración.
Además, la degradación de grasas acumuladas favorece la generación de malos olores, especialmente por la aparición de sulfhídrico y otros compuestos asociados a procesos anaerobios.
Más lodos y mayor coste de operación
Una mala eliminación de grasas también suele traducirse en un aumento de la generación de lodos y en un mayor consumo de reactivos. Esto incrementa los costes de gestión y complica la operación diaria de la instalación.
En muchos casos, los problemas de grasas terminan afectando directamente al coste global de explotación de la EDAR.
Riesgo de incumplimientos de vertido
Cuando el sistema pierde rendimiento debido a la presencia de grasas, empeora la calidad del efluente final. Esto puede provocar dificultades para cumplir los límites de vertido establecidos, especialmente en parámetros relacionados con sólidos, materia orgánica y aceites.
Por ello, controlar las grasas desde las primeras etapas del tratamiento es fundamental para garantizar la estabilidad del proceso.
La importancia del pretratamiento
La mejor forma de evitar estos problemas es incorporar un pretratamiento adecuado capaz de separar grasas y sólidos antes de que lleguen a etapas posteriores.
En este tipo de aplicaciones, los sistemas de flotación por aire disuelto (DAF) desempeñan un papel clave, ya que permiten eliminar grasas, aceites y sólidos en suspensión de forma muy eficiente.
Una correcta integración del pretratamiento mejora el rendimiento global de la planta y reduce significativamente las incidencias operativas.
Conclusión
Una mala eliminación de grasas puede afectar a toda la EDAR industrial: desde problemas mecánicos y malos olores hasta pérdida de rendimiento e incumplimientos de vertido.
Por este motivo, el control de grasas debe considerarse una etapa crítica dentro del diseño del tratamiento de aguas industriales.
En PROSIMED desarrollamos soluciones adaptadas a aguas con alta presencia de grasas y aceites, integrando tecnologías específicas para mejorar la estabilidad y eficiencia de cada instalación.
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