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Flujo de membrana: por qué trabajar al máximo no siempre es mejor
En un sistema MBR, el flujo de membrana indica la cantidad de agua que atraviesa la superficie de filtración durante un determinado tiempo. Aumentarlo puede parecer una forma sencilla de producir más permeado, pero trabajar siempre cerca del máximo no significa trabajar mejor.
El flujo adecuado depende de las características del agua y de las condiciones reales de operación. De hecho, Prosimed indica que el flux puede variar según el tipo de agua a tratar y recomienda realizar ensayos de permeabilidad para determinar las condiciones adecuadas de funcionamiento.
Más flujo puede significar más ensuciamiento
Cuando se fuerza el paso de agua a través de la membrana, también aumenta la tendencia de sólidos y otros compuestos a depositarse sobre su superficie.
Esta acumulación puede provocar fouling, reducir progresivamente la permeabilidad y hacer necesario aumentar el esfuerzo necesario para mantener la producción.
El resultado puede ser justo el contrario al buscado: más limpiezas, mayor consumo energético y una reducción del rendimiento a medio plazo.
El agua determina el flujo adecuado
No todas las aguas pueden tratarse con las mismas condiciones.
La concentración de sólidos, la naturaleza de la materia orgánica, la temperatura o las características del fango influyen en el comportamiento de las membranas. Por eso, un valor de flujo que funciona correctamente en una instalación puede no ser adecuado en otra.
Las membranas de placa plana de Prosimed utilizan PVDF y tienen un tamaño de poro igual o inferior a 0,10 µm. El propio catálogo especifica diferentes valores de flux según el modelo y recuerda que estos datos dependen de las condiciones del agua y de operación.
Aireación y limpieza también cuentan
El rendimiento de una membrana no depende únicamente del caudal de permeado.
En los sistemas de placa plana, la aireación ayuda a limitar la acumulación de sólidos sobre la superficie, mientras que las operaciones de limpieza permiten recuperar permeabilidad cuando aparece ensuciamiento. Prosimed contempla además la posibilidad de realizar limpieza química in situ para tratar diferentes tipos de fouling.
Buscar el equilibrio, no el máximo
El objetivo de un sistema MBR no debería ser conseguir el mayor flujo posible en todo momento, sino encontrar un punto de funcionamiento estable que permita mantener la producción de permeado sin acelerar innecesariamente el ensuciamiento de las membranas.
Trabajar dentro de unas condiciones adecuadas puede ayudar a reducir limpiezas, mantener una calidad de permeado estable y prolongar la vida útil del sistema.
En Prosimed diseñamos sistemas MBR de placa plana teniendo en cuenta las características del agua, las necesidades de producción y las condiciones reales de cada instalación.
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