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Por qué tu tratamiento de aguas genera malos olores y cómo evitarlos

Los malos olores en una planta de tratamiento de aguas no son solo una molestia. Suelen ser una señal clara de que algo no está funcionando correctamente en el proceso.

Además de generar incomodidad, pueden indicar problemas operativos que afectan al rendimiento de la instalación y al cumplimiento normativo.

De dónde vienen los malos olores

Los olores en una EDAR industrial suelen estar asociados a la descomposición de materia orgánica en condiciones inadecuadas.

Los compuestos más habituales son:

    • Sulfhídrico (olor a huevo podrido)
    • Amoníaco
    • Compuestos orgánicos volátiles

Estos aparecen principalmente cuando el proceso pierde estabilidad.

malos olores

Principales causas

 

  1. Falta de oxígeno (condiciones anaerobias)

Cuando el agua o los lodos permanecen sin oxígeno:

    • Se generan gases malolientes
    • Se producen procesos de fermentación

Es una de las causas más frecuentes.

  1. Exceso de materia orgánica

Altas cargas de DQO y DBO sin tratar correctamente provocan:

    • descomposición incontrolada
    • generación de olores intensos
  1. Problemas en el pretratamiento

Si no se eliminan sólidos y grasas al inicio:

    • se acumulan en la línea
    • se degradan
    • generan olores

Aquí fallan muchas plantas.

  1. Lodos mal gestionados

Lodos almacenados o mal deshidratados pueden:

    • fermentar
    • generar gases
    • empeorar el ambiente en planta
  1. Zonas muertas o falta de mezcla

Depósitos o canales sin circulación adecuada:

    • acumulan materia orgánica
    • generan focos de olor

CÓMO EVITAR LOS MALOS OLORES

Asegurar una buena aireación

Mantener niveles adecuados de oxígeno evita procesos anaerobios.

Mejorar el pretratamiento

Eliminar sólidos y grasas desde el inicio reduce la generación de olores.

Controlar la carga contaminante

Evitar picos de DQO y estabilizar el efluente mejora el comportamiento del sistema.

Gestionar correctamente los lodos

    • evitar acumulaciones
    • optimizar deshidratación
    • reducir tiempos de almacenamiento

Diseñar correctamente la planta

Un diseño adecuado evita:

    • zonas muertas
    • acumulaciones
    • problemas de circulación

Más allá del olor: un problema de proceso

En muchos casos, el olor no es el problema principal, sino la consecuencia.

Detrás suele haber:

    • inestabilidad del sistema
    • mal dimensionamiento
    • operación inadecuada

Conclusión

Los malos olores en una planta de tratamiento de aguas son una señal de alerta que no debe ignorarse.

Identificar su origen y actuar sobre el proceso permite no solo eliminar el olor, sino también mejorar la eficiencia y estabilidad de la instalación.

En PROSIMED analizamos cada caso para detectar el origen del problema y proponer soluciones adaptadas que garanticen un funcionamiento correcto de la planta.

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