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5 señales de que un proceso de depuración está perdiendo eficiencia

Una EDAR no suele perder rendimiento de un día para otro. En muchos casos, antes de que aparezca un incumplimiento o una avería importante, la instalación empieza a mostrar pequeñas señales de que algo está cambiando.

Detectarlas a tiempo permite revisar el proceso, ajustar la operación y evitar problemas mayores.

1. Empeora la calidad del agua tratada

Un aumento de la turbidez, los sólidos en suspensión, la DQO o cualquier otro parámetro habitual puede indicar que alguna etapa del tratamiento está perdiendo eficacia.

No siempre significa que exista una avería. También puede deberse a cambios en el agua de entrada, variaciones de carga o ajustes que ya no responden a las condiciones actuales.

2. Aumenta el consumo de reactivos

Si para obtener el mismo resultado es necesario utilizar cada vez más coagulante, floculante o correctores de pH, conviene investigar la causa.

El problema puede estar en la composición del agua, la dosificación, las condiciones de mezcla o incluso en otros equipos del proceso. Aumentar la dosis sin revisar el origen de la desviación puede incrementar los costes sin resolver el problema.

sanciones vertidos no controlados

3. Los equipos trabajan durante más tiempo

Bombas, sistemas de aireación u otros equipos funcionando más horas de lo habitual pueden ser una señal de que la instalación necesita más esfuerzo para conseguir el mismo rendimiento.

Además de aumentar el consumo energético, este funcionamiento puede acelerar el desgaste de los equipos.

4. Aparecen más incidencias de operación

Atascos, acumulaciones de sólidos, espumas, problemas de sedimentación o pequeñas paradas recurrentes no deberían normalizarse.

Cuando estas incidencias empiezan a repetirse, pueden indicar que alguna etapa está trabajando cerca de su límite o que las condiciones del vertido han cambiado.

5. La EDAR tiene menos margen ante cualquier variación

Una instalación eficiente debería ser capaz de absorber ciertas variaciones de caudal o carga contaminante.

Si cualquier pequeño cambio en producción provoca problemas inmediatos en el tratamiento, puede ser una señal de que la EDAR está trabajando demasiado cerca de su capacidad máxima.

Detectar las señales antes de que aparezca el problema

Una pérdida de eficiencia puede deberse a muchos factores: cambios de producción, equipos desgastados, modificaciones en el agua residual o ajustes que ya no son adecuados.

Por eso, comparar consumos, parámetros de operación y calidad del efluente con los valores habituales ayuda a identificar tendencias antes de que se conviertan en incidencias importantes.

En Prosimed analizamos el funcionamiento de las instalaciones para detectar posibles puntos de mejora y optimizar los procesos de tratamiento de aguas residuales industriales.

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