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Problemas habituales de un DAF en verano

Durante los meses de verano es habitual que muchas industrias experimenten cambios en las características de sus aguas residuales. El aumento de la temperatura, las variaciones en la producción o los cambios en la composición del vertido pueden afectar al rendimiento de los sistemas de tratamiento.

En las instalaciones que incorporan un sistema de flotación por aire disuelto (DAF), estos factores pueden traducirse en una menor eficiencia si la planta no está correctamente diseñada o ajustada para trabajar en estas condiciones.

Conocer los problemas más habituales permite anticiparse a ellos y mantener un funcionamiento estable durante todo el año.

La temperatura modifica el comportamiento del agua

Uno de los principales cambios que se producen en verano es el aumento de la temperatura del agua residual.

Aunque pueda parecer un aspecto poco relevante, este parámetro influye en diferentes procesos físicos que tienen lugar dentro del sistema de flotación.

La temperatura modifica propiedades como la viscosidad del agua y el comportamiento de las microburbujas de aire, dos factores fundamentales para conseguir una separación eficiente de sólidos, grasas y otros contaminantes.

Cambios en las grasas y aceites

En muchas industrias agroalimentarias, las grasas y aceites constituyen una parte importante de la contaminación presente en el agua residual.

Durante el verano, el aumento de temperatura puede modificar su comportamiento. Algunas grasas permanecen más fluidas y su separación puede resultar diferente a la observada durante los meses más fríos.

Por este motivo, es recomendable revisar periódicamente el funcionamiento del sistema y comprobar que el proceso mantiene el rendimiento esperado.

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Variaciones en la carga contaminante

En determinadas industrias, el verano también supone cambios en la actividad productiva.

Campañas de producción, incrementos de demanda o modificaciones en los turnos pueden provocar aumentos puntuales del caudal o de la carga contaminante que llega al DAF.

Si el equipo trabaja de forma continuada por encima de las condiciones para las que fue diseñado, puede disminuir la eficacia de la flotación y aumentar la carga que reciben las etapas posteriores del tratamiento.

Ajustes en la dosificación de reactivos

El rendimiento de un DAF depende en gran medida del proceso de coagulación y floculación previo.

Las variaciones en la calidad del agua residual hacen que la dosificación óptima de coagulantes y floculantes no siempre sea la misma durante todo el año.

Mantener los mismos ajustes independientemente de las condiciones de operación puede reducir la eficiencia del tratamiento y aumentar innecesariamente el consumo de reactivos.

Por ello, es recomendable revisar periódicamente estos parámetros y adaptarlos cuando sea necesario.

La importancia del mantenimiento preventivo

El verano también suele coincidir con periodos de elevada actividad en muchas industrias, por lo que resulta especialmente importante comprobar el estado del sistema antes de que aparezcan incidencias.

Revisar bombas, sistemas de presurización, rascadores, válvulas, instrumentación y elementos de control ayuda a garantizar un funcionamiento continuo durante los meses de mayor exigencia.

Un mantenimiento preventivo adecuado reduce el riesgo de averías inesperadas y facilita que el equipo mantenga su rendimiento.

Anticiparse para mantener la eficiencia

En la mayoría de los casos, los problemas asociados al verano no se deben únicamente al aumento de temperatura, sino a la combinación de varios factores: cambios en la composición del agua, variaciones de producción y condiciones de operación diferentes a las habituales.

Por ello, contar con un sistema correctamente dimensionado y realizar un seguimiento periódico de su funcionamiento permite mantener una flotación eficiente incluso durante los meses más calurosos.

Conclusión

Las altas temperaturas no tienen por qué comprometer el rendimiento de un sistema DAF, pero sí hacen necesario prestar mayor atención a determinados parámetros de operación.

Revisar el estado de la instalación, adaptar la dosificación de reactivos cuando sea necesario y controlar las variaciones del agua residual permite mantener la eficiencia del tratamiento, proteger las etapas posteriores de la EDAR y evitar problemas durante la época de mayor exigencia.

 

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