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Las 7 revisiones que deberías hacer cada semana en tu EDAR

El correcto funcionamiento de una estación depuradora de aguas residuales (EDAR) no depende únicamente de la calidad de sus equipos. Un mantenimiento preventivo y unas revisiones periódicas permiten detectar pequeñas incidencias antes de que se conviertan en averías, incumplimientos de vertido o costosas paradas de producción.

Dedicar unos minutos cada semana a comprobar los principales elementos de la instalación puede marcar la diferencia entre una planta eficiente y una que trabaja continuamente al límite.

Estas son siete revisiones que deberían formar parte de la rutina semanal de cualquier EDAR industrial.

1. Comprobar el caudal de entrada

El primer indicador del estado de una EDAR es el caudal que recibe.

Un aumento o una disminución inesperada puede ser consecuencia de cambios en la producción, fugas, infiltraciones o incidencias en la red de recogida de aguas.

Comparar los valores reales con los habituales permite detectar desviaciones antes de que afecten al resto del proceso.

errores frecuentes al ampliar una planta

2. Revisar el pretratamiento

El pretratamiento protege a toda la instalación.

Es importante comprobar que rejas, tamices, rotofiltros u otros sistemas de desbaste no presentan obstrucciones, acumulaciones de sólidos o elementos que puedan reducir su capacidad de trabajo.

Una limpieza a tiempo evita sobrecargas innecesarias en las etapas posteriores del tratamiento.

3. Verificar bombas y equipos mecánicos

Las bombas son uno de los elementos con mayor desgaste dentro de una EDAR.

Una revisión visual permite detectar fugas, vibraciones anómalas, ruidos inusuales o problemas de funcionamiento antes de que provoquen una avería.

También conviene comprobar el estado de motores, agitadores, rascadores y demás equipos mecánicos de la instalación.

4. Controlar la dosificación de reactivos

El consumo de coagulantes, floculantes o correctores de pH puede variar con el tiempo debido a cambios en las características del agua residual.

Revisar semanalmente la dosificación ayuda a evitar tanto un consumo excesivo de productos químicos como una pérdida de eficiencia en el tratamiento.

Pequeños ajustes pueden suponer un ahorro significativo en los costes de explotación.

5. Revisar los principales parámetros del agua

Controlar periódicamente parámetros como el pH, la temperatura, la conductividad o la turbidez permite conocer cómo está evolucionando el agua residual.

Si además se dispone de datos de DQO, DBO₅ o sólidos en suspensión, es posible detectar tendencias que ayuden a anticipar problemas antes de que afecten al cumplimiento de los límites de vertido.

6. Inspeccionar tuberías y válvulas

Las fugas o pequeñas obstrucciones suelen pasar desapercibidas hasta que generan un problema importante.

Una inspección visual de tuberías, uniones y válvulas permite comprobar que no existen pérdidas, corrosión, acumulaciones de sólidos o elementos que puedan limitar el paso del agua.

7. Mantener limpia la instalación

La limpieza también forma parte del mantenimiento preventivo.

Eliminar acumulaciones de residuos, retirar sólidos, limpiar pasarelas y mantener despejadas las zonas de trabajo mejora la seguridad de los operarios y facilita la detección de posibles incidencias durante las inspecciones rutinarias.

Una instalación ordenada suele ser también una instalación mejor mantenida.

La prevención siempre es más rentable

Muchas de las averías que se producen en una EDAR no aparecen de forma repentina. En la mayoría de los casos van precedidas de pequeñas señales que pueden detectarse mediante inspecciones periódicas.

Establecer una rutina semanal de revisión permite actuar antes de que los problemas afecten a la producción, aumenten los costes de explotación o comprometan la calidad del efluente.

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