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Qué sequedad puede alcanzar un tornillo deshidratador de lodos
La deshidratación de lodos tiene como objetivo reducir el contenido de agua presente en el lodo para disminuir los costes de transporte, almacenamiento y gestión final.
Por este motivo, una de las preguntas más habituales al seleccionar un sistema de deshidratación es qué sequedad puede alcanzar la torta obtenida.
La respuesta depende de varios factores, aunque los tornillos deshidratadores permiten obtener resultados adecuados para la mayoría de aplicaciones industriales y urbanas.
Qué significa la sequedad del lodo
La sequedad indica el porcentaje de materia seca presente en la torta deshidratada.
Por ejemplo, un lodo con un 25 % de materia seca contiene un 75 % de agua. Cuanto mayor sea este porcentaje, menor será el volumen de lodo que deberá gestionarse posteriormente.
Por ello, aumentar la sequedad suele traducirse en una reducción directa de los costes de explotación.
Qué sequedad puede obtenerse con un tornillo deshidratador
La sequedad final depende principalmente del tipo de lodo tratado, su concentración y las condiciones de operación.
De forma general, un tornillo deshidratador suele alcanzar valores comprendidos entre el 18 % y el 30 % de materia seca.
Los lodos biológicos suelen situarse en la parte baja de este rango, mientras que determinados lodos físico-químicos pueden alcanzar valores superiores.
Por este motivo, es recomendable realizar pruebas previas cuando se busca conocer el rendimiento real para una aplicación concreta.
Factores que influyen en el resultado
La sequedad obtenida no depende únicamente del equipo.
Aspectos como la dosificación de polímero, la calidad de la floculación, la concentración de entrada o las características del propio lodo tienen una influencia directa sobre el rendimiento final.
Una operación adecuada permite optimizar la separación agua-lodo y mejorar la consistencia de la torta generada.
Ventajas del tornillo deshidratador
Además de proporcionar buenas sequedades, los tornillos deshidratadores destacan por su bajo consumo energético, reducido consumo de agua de lavado y funcionamiento prácticamente automático.
También presentan una elevada resistencia a los atascos y requieren menos supervisión que otras tecnologías de deshidratación, lo que contribuye a reducir los costes de explotación de la instalación.
Conclusión
Los tornillos deshidratadores permiten obtener sequedades que habitualmente oscilan entre el 18 % y el 30 % de materia seca, dependiendo de las características del lodo tratado.
Más allá de alcanzar la máxima sequedad posible, el objetivo debe ser encontrar el equilibrio entre rendimiento, consumo energético y costes de operación para lograr una gestión eficiente de los lodos generados.
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